
Elia Kazan hizo La ley del silencio para exorcizar sus propios fantasmas por la mala conciencia que arrastraba al haber delatado tan sólo unos años antes ante el Comité de Actividades Antiamericanas a un grupo de compañeros de profesión, antiguos afiliados al Partido Comunista.



La ley del silencio ganó nada menos que ocho Oscars (de los doce a los que fue nominada) entre los que se encontraban los de mejor película, director, actor y actriz secundaria. En sus memorias, Kazan diría. “Esa noche (la de la entrega de los Oscar) sentí el sabor de la venganza y lo disfruté. La ley del silencio es mi propia historia y mientras estaba rodándola cada día le decía al mundo de qué lado estaba, y a mis críticos, que se jodieran”. Desde luego, esta frase no corrobora para nada que cuando la rodó estuviera intentando hacerse perdonar.

Algunos consideraron la película una obra maestra enturbiada por su mensaje y por sus connotaciones con la propia historia personal de Kazan. Otros dijeron que era una bajeza utilizar una película para justificarse a sí mismo ante un hecho tan grave como la delación. Nada impidió que La ley del silencio fuese un gran éxito de crítica y de público al margen de las circunstancias extra cinematográficas que la rodearon. La película se beneficia de la interpretación poderosa de un Marlon Brando inconmensurable y después de esta interpretación, que dividió el trabajo de los actores en un antes y un después, muchos intérpretes siguieron su estilo, poniendo en primer término una forma de hacer que se llamó “el método” y que el propio Elia Kazan había creado junto a Stanislawsky en el Actor’s Studio, la mítica escuela de interpretación.

De Brando diría Kazan en sus memorias: “Si existe una mejor interpretación en toda la historia del cine que la de Brando en La ley del silencio, la desconozco”. El productor de la película Sam Spiegel, quería para el papel a Frank Sinatra y a Kazan le pareció correcto. Pero al final, Spiegel consideró que el cantante era demasiado bajito y delgado y se decidió por Marlon Brando, que era mucho más conocido. Kazan diría que tuvo que despedir a Sinatra cuando ya tenía confeccionado todo el vestuario, pero que el actor/cantante fue muy comprensivo y no le hizo ningún reproche, aunque sí que se disgustó por el trato recibido por Sam Spiegel.
































