17/7/10

London River

La mirada del otro

London River aborda una problemática de rabiosa actualidad y lo hace intentando incidir en esa problemática desde más de un frente. Estamos ante una película de corte intimista que se esfuerza en indagar en el impacto que la llamada globalización está teniendo en los pueblos, en las sociedades, en las personas… en las dificultades de armonizar el amplio abanico de nuevas costumbres, esas que los imparables movimientos migratorios entre países y continentes están generando.

Radrid Bouchareb (director) y Brenda Blethyn y Sotigui Kouyate.

El mundo marcha a pasos forzados hacia una nueva sociedad multiétnica donde todos estamos obligados, de buena gana o a la fuerza, a avenirnos y a acabar entendiéndonos. Las dificultades de ese entendimiento y de esa armonización de culturas y religiones, son tan evidentes como lo prueba el radical detonante que, en London River, va a provocar que dos personas manifiestamente distantes y distintas, en apariencia, acaben reconociéndose y reconciliándose. Se puede reprochar cierta simpleza en la simbología de lo que London River intenta explicar, pero lo explica con la suficiente convicción como para considerar lo que dice y escucharlo con atención y respeto.

El día 7 de Julio de 2005, cuatro bombas explotaron en Londres. Todos sabemos que se trató de un atentado terrorista de carácter islamista. La explicación que más tarde dieron los saboteadores no fueron novedosas. Se ha creado en el mundo una incontrolable y tensa fricción entre culturas que, por mucho que todas las partes en conflicto tengan que asumir (cuanto antes lo hagan, mejor) que están condenadas a entenderse y a convivir, está generando un intermitente goteo de tragedias catárticas, de dramas épicos, que dificultan desgraciamente ese necesario entendimiento. Quizás procedería obviar aquí a las otras dos trágicos vértices que conforman ese macabro triángulo del odio y del rencor entre culturas, pero creo necesario recordar también lo ocurrido en Nueva York y Madrid en lo que se ha dado en denominar tan asépticamente como el 11-S y el 11-M.

London River no habla de ello en primera persona. Lo hace a través de dos seres anónimos, insignificantes, que dejan de serlo cuando se erigen en representantes de esa parte de la sociedad que nada tiene que ver con las decisiones de los grandes mandatarios o con las razones que argumentan los activistas y fanáticos para sembrar el caos y la tragedia. Pero son lo que sufren las consecuencias que unos y otros generan.

Una mujer madura, retirada del mundanal ruido, que no quiere saber nada de lo que acontezca más allá del entorno de la pequeña isla británica en la que sobrevive a su pasado cultivando su huerto, escucha por la radio que en Londres han explotado cuatro bombas. Un hombre africano, que vive en Francia, igualmente retirado en el campo donde trabaja como repoblador forestal, escucha la misma noticia. Ambos tiene en Londres a sus respectivos hijos. El hecho de que no reciban noticias de ellos en los días siguientes a la tragedia, los mueve a tomar la misma decisión: viajar a Londres, donde el destino les espera para encontrarse, conocerse y reconocerse. Un viaje que cambiará sus vidas más allá de lo que les pueda deparar el encuentro con sus hijos.

Puede que London River sea una película menor a la que se le pueda reprochar falta de intensidad, de vehemencia, a la hora de explicar un relato con connotaciones tan complejas, trascendentes y transcendentales, pero estamos ante una historia bien contada, que ilustra adecuadamente ese acontecer de la sociedad europea actual, cambiante, desconcertada, todavía caótica, en la que todos los que la conformamos andamos algo perdidos entre nuestros prejuicios, nuestra desconfianza del otro, nuestras emociones y nuestras contradicciones.

Mientras nos miremos con recelo, de reojo, tanto nativos como inmigrantes, mientras no asumamos que todos somos todos y que todos tenemos que ser iguales, el conflicto va a seguir perdurando y predispuesto a estallar intermitentemente. En ese sentido London River ofrece apuntes y sugerencias sutiles, jugosas, con la suficiente capacidad de observación como para hacernos meditar sobre la necesaria conveniencia de aceptar al otro. London River dice esto desde la nimiedad de dos seres anónimos.

Calificación: ***

12 comentarios:

  1. Socty,
    me ha encantado el argumento y cómo lo cuentas.Ahondando quizá en esa simpleza que ligeramente le notas a "LOndon river" el otro día ví "Mi nombre es Khan",no es una gran película,pero de manera sensilla y casi simple es perfecta por ejemplo para abordar con niños/as que el racismo está en nuestra mente,y al final todo se trata de personas diferentes y al mismo tiempo,iguales.
    Un abrazo

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  2. No la he visto, Scotty, pero comparto muchas de las cosas que dices en tu reseña.
    Un saludo.

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  3. Pues me apetece mucho verla después de leer tu reseña. Es un tema que siempre me interesa mucho. A ver si la consigo.

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  4. Troyana ¿esa película ha pasado por los cines o ha ido directamente a dvd?. No la conocía. Sí que me gustaría verla.

    Un abrazo.

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  5. David, a estas alturas está claro que compartimos bastante mismos puntos de vista sobre la vida y sobre las cosas. Sobre el cine tambien...

    Venga, otro saludo.

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  6. Marcos, el que una reseña mía te estimule para querer ver una película es motivo más que suficiente para que siga haciéndolas.

    Espero que la consigas ver, aunque luego te me quejes...jajaj..

    Un abrazo.

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  7. Scotty,la peli yo tampoco la conocía,me ha llegado a través de un cine-forum que organizaba una compañera de trabajo para abordar el tema del racismo con jóvenes,pero por internet la encontrarás sin dificultad.
    bss

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  8. Es una pena, amigo Scotty, que nos falte tiempo para todo....para ver todas las pelis que queremos, para comunicarnos con blogs amigos, para leer todo lo que queramos....en fin. Hay que conformarse.
    Pues mira, esta reseña que haces de "London River" me ha calado y me parece que tan pronto tenga ocasión la veré. No importa, como apuntas, que sea imperfecta, pero el tema en sí me mueve muchísimo. Gracias por ayudarnos.
    Un abrazote.

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  9. La he encontrado una pequeña joya!
    Me ha encantado y que frio el dar la notícia en un tunel no?
    intenté ponerme en su lugar y me pareció terrorífico!!!!

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  10. Anro, eso de no tener tiempo a mi también me trae frito. Pero es normal y hasta conveniente: significa que tenemos interés por las cosas. Peor sería la apatía.

    Lo que me dices, me estimula a no dejar de comentar en el blog, aunque a veces piense en abandonar.

    Un abrazote para ti tambien.

    Scotty

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  11. Troyana, seguro que en el Fnac sí que está. Tengo que preguntar cuando pase por allí.

    Un abrazo.

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  12. Bargalloneta, me alegro que te haya gustado.

    Menos mal que no dices qué noticia es, jajaj!. Todo puede caber, una cosa o la otra...

    Un abrazo!

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