1/8/09

Mi vida en ruinas

Alegres vacaciones
Cuando escribo ésta entrada aun no se ha estrenado comercialmente Mi vida en ruinas, ya que lo hará el día 7 de agosto en toda España. Pero la película se proyectó anteayer, 30 de Julio, en Alicante. Es así porque el rodaje de la misma se llevó a cabo -en más de un cincuenta por ciento- en esta ciudad; en sus calles, en ciertos establecimientos, en los estudios Ciudad de la Luz y en bastantes localizaciones de la provincia. Fue un preestreno sin demasiado glamur pese a la presencia de parte del equipo técnico y de dos de sus intérpretes secundarias, las españolas María Adánez y María Botto. Por allí andaban también rostros muy conocidos como los de Goya Toledo o Mónica Cruz, pero no parece que el conjunto levantara demasiada expectación. El hecho que vaya siendo cotidiano prestrenar en Alicante casi todo lo que por aquí se rueda (con el boato inherente) quita parte del interés popular por acudir a ver rostros famosos a la entrada o salida del cine Navas, sede las proyecciones. Quizás hubiera hecho falta la presencia de los protagonistas, el antaño famosísimo Richard Dreyfuss y la greco-americana, Nia Vardalos, verdaderamente popular con una sola película, Mi gran boda griega, de la que Mi vida en ruinas puede considerarse una continuación.
Donald Petrie (director) y Nía Vardalos, se quedan así tras visonar en el monitor la toma que acaban de rodar.

La película da justamente lo que pretendía ofrecer y se esperaba de ella: las nuevas aventuras de Toula, el personaje de Nía Vardalos, que, pasado un tiempo desde su divorcio, se pone a trabajar de guía turístico en Grecia, su país de origen. Allí volverá a encontrar de nuevo la ilusión en la persona de un compañero de trabajo, en principio absolutamente antagónico, que le hará recupera el interés por el sexo y las relaciones de pareja. Ese recorrido personal es paralelo a las variopintas aventuras del grupo de turistas que lleva a su cargo y que, como no podía ser de otra forma, nos hacen visitar las ruinas de la antigua Grecia dando de paso un repaso amable, con ciertos toques sentimentales y positivistas, a lo que se considera lo genuinamente griego en cuanto a su forma de ser y costumbres. Los personajes principales están correctamente definidos y Nía Vardalos encantadora, tal y como ella demostró ser en persona durante las semanas de rodaje que pasó en España, algo que un servidor tuvo el placer de comprobar.

Por supuesto abundan en la película todos los tópicos habidos y por haber sobre Grecia, y la visión amable y descafeinada que se hace de las gentes y sus costumbres se hace con verdero respeto y gran encanto lo que se acompaña con luminosas y espectaculares vistas de las costas griegas que… ¡han sido rodadas en Alicante! Las escenas que transcurren en las ruinas de la Grecia antigua claro que son rodadas allí, pero no el resto de los paisajes que son alicantinos, pero que, como podemos comprobar, son absolutamente intercambiables con los griegos a lo que ayuda muchísimo un trabajo de ambientación realmente logrado.

Llama la atención que se pretenda atraer al público estableciendo un sutil paralelismo con las exitosa Mamma Mía! de la pasa temporada, patente en la elaboración del cartel de la película. Pero que nadie se lleve a engaño pese a que, después de todo, el espíritu y la visión que de Grecia ofrecen ambas películas es muy parecido, como parecida es la elaboración visual (paisajística y humana) del país en ambas.

















En definitiva, una película intrascendente pero que se ve con agrado. Y no es descabellado que llegue a ser un éxito de público notable por la simpatía del conjunto y la belleza y luminosidad de la fotografía que retrata un paisaje alicantino... auténticamente griego.

Calificación: *

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