15/10/12

Lo imposible


La naturaleza del caos

Lo imposible no solo cumple con las expectativas y es un taquillazo impresionante sino que bate todos los récords y a la hora de escribir ésto ya se ha convertido en la película que más ha recaudado en su día de estreno en España. Una excelente noticia en unos momentos tan difíciles para las salas de exhibición del país tras la reciente subida de las entradas. El mérito es incuestionable pues no se trata solo de que sea la película española más vista, sino que supera con creces a cualquier producción internacional.


Queda claro así que en España se puede hacer un cine comercial que compita en el mundo, pese a que las películas que lo demuestren sean realmente escasas. Hasta ahora, solo de Alejandro Amenábar se podía decir que su cine se codeaba en las taquillas internacionales con los buenos directores más comerciales. Juan Antonio Bayona se consolida con Lo imposible como el otro cineasta capaz de arrasar en el ámbito internacional lo que sin duda volverá a hacer con esta película tras el gran éxito que fue su opera prima El orfanato.

Lo imposible es una película que debería ser enjuiciada desde una perspectiva netamente objetiva, teniendo muy en cuenta los códigos del cine de género en que se encuadra y no buscarle virtudes a las que seguramente no aspira. Estamos ante un cine comercial digno convencido de cuales son sus metas y, desde luego, las consigue con nota alta.


Juan Antonio Bayona tiene como referente en Lo imposible a cineastas muy concretos. Ya le pasaba lo mismo en El orfanato, una película demasiado transparente como para dejar dudas de sus modelos que no eran otros que el ya mencionado Amenábar de Los otros y el Jack Clayton deThe innocents sin que consiguiera arañarles a ninguno más autoría que la del remix argumental y la parte más superficial de esas dos grandes obras: su virtuosismo visual y de puesta en escena. Pero El orfanato no llegaba a la complejidad de Los otros ni, desde luego, a la hondura alusiva de esa obra maestra que es The innocents.


En cuanto a Lo imposible es, digámoslo ya, una película que bebe del cine del Steven Spielberg más sensiblero y lacrimógeno, dicho sea sin ánimo peyorativo, en la que sí que se consigue, no solo estar a la altura del modelo sino que, en mi opinión, sortea con bastante fortuna los machacones latiguillos spielbergianos sobre los buenos sentimientos y las encrucijadas ético-sentimentales que, aquí también, desencadenan en lo personajes unos hechos que les sobrepasan poniéndolos a prueba obligándolos a madurar.


Así, durante toda la proyección de Lo imposible quien esto escribe tuvo muy presente que Bayona había visto sin ninguna duda la película de Spielberg El imperio del sol y que esta le había servido de modelo paras desarrollar las peripecias de sus personajes.


El protagonista aquí es Lucas (Tom Holland, excelente) que, al igual que el James (Christian Bale) de El Imperio del sol es forzado a crecer prematuramente tras el tsunami físico y emocional al que se ven arrastrados.

En Lo imposible un tsunami real y en El imperio del sol el provocado por una guerra que le arrastra fuera de su contexto y de su familia, recorriendo una naturaleza arrasada física y humanamente desolada.


Quiero eludir en mi comentario temas como el de los efectos especiales, dónde han sido rodados, de su realismo visual , de todo esas cuestiones que podemos leer en tantas y tantas reseñas sobre Lo imposible, una película comercial con una dignidad formal formidable que cuenta una historia en principio maniquea y que, sorprendentemente, Juan Antonio Bayona reviste de un fuerte contenido emocional impregnado de autenticidad que evita el subrayado lacrímógeno.


 Una contención a la hora de desatar emociones  que le confiere una verdad a las imágenes y a los personajes que es potenciada por esa estupenda pareja de actores ( Ewan MacGregor y Naomi Watts) elegidos como protagonistas para vender la película en todos los mercados, lo que entra dentro de esa detallada estrategia de vocación comercial internacional con que ha sido producida esta película que ha venido como agua de Mayo al paupérrimo panorama del cine español actual.
Calificación: ***

22/9/12

EN LOS TOROS DESDE LA BARRERA



"Yo no me meto en política..." (por una vez y sin que sirva de precedente)

Reflexiones de un espectador desactivado

El admirado-odiado, Julio Anguita, gurú con aires de predicador de la montaña, de líder de fanáticos e intransigentes, tan lúcido como estrambótico, según esté afortunado (o no) en sus habituales frases lapidarias, lleva unos meses diciendo verdades como puños. Apartado de la política y de la opinión pública durante años, emerge con fuerzas renovadas. Artífice de una de las traiciones a la causa de la izquierda más sangrantes, se alió al Partido Popular de Aznar en el acoso y derribo del PSOE consiguiendo satisfacer oscuras venganzas contra su líder, Felipe González. Pero su victoria debió de saberle muy amarga: las izquierdas fueron barridas por una gran ola neo-liberal contando con su connivencia y participación activa. Insólito, pero fue así. Nunca se lo perdoné.

Como seguramente nunca se lo perdonamos tantos y tantos progresistas que lo admirábamos y, lo votáramos o no, lo consideramos un gran hombre de estado. Su ausencia durante todos estos años hacía prever que había acabado su tiempo, pero a la vista de sus últimas intervenciones, tenemos que estar muy atentos a lo que dice. Poco a poco, mi estima hacia este animal político, al que creía definitivamente acabado, se va rehabilitando. Todos tenemos una segunda oportunidad y la Anguita está siendo muy fructífera a la hora de recuperar la consideración de las izquierdas. El PSOE debería estar atento y el melifluo Rubalcaba ponerse las pilas o, mejor, dar paso a gente más combativa y menos acomplejada. Rubalcaba está quemado y lo sabe. Tiene miedo de pasarse, de quedarse corto y acaba no siendo ni chicha ni limoná: el PP se frota las manos ante una oposición tan inane. El PSOE debería saber que tiene en sus filas savia joven con fuerza y talento (e-imágen-mediática) como, por ejemplo, Eduardo Madina. Que no lo deje escapar o, incluso con la que está cayendo y caerá, seguirá en la oposición durante muchísimos años.

Pero, como me estoy desviando de la cuestión y lo que quiero decir es que Julio Anguita ha resucitado con fuerza, recomendar a Izquierda Unida, a sus dirigentes, que recuperen a este animal de la política, a este lúcido totem de la izquierda, izquierda (lo de izquierda radical que lo digan desde la caverna) y tengan muy en cuenta sus sentencias. Pueden parecer las de un predicador barato, pero eso mismo se ha dicho siempre de los que cantaban verdades como puños en montañas del sermón o ríos de pescadores; en lujosas calles neoyorquinas o pobres viales de cualquier mísera ciudad de la India. España necesita que la izquierda despierte o la clase trabajadora, el pueblo llano, será pisoteado de nuevo y sometido al nivel de siervos de los poderosos. Volverán las oscuras golondrinas del siglo XIX del balcón de la dictadura franquista sus nidos a colgar. Pero aquellas que el vuelo refrenaron y en los últimos treinta años   avanzaron conquistando derechos sociales, esas no volverán... en décadas.

7/9/12

Headhunters


Atrapa a un ladrón
Película noruega que se estrena al calor de los recientes éxitos de taquilla del cine nórdico sin que por ello no tenga que reconocérsele méritos propios. Estamos ante un thriller trepidante donde el protagonista es arrastrado a una vorágine de acontecimientos que ponen en peligro su vida sin que sepa (ni sepamos) por dónde van a venir los tiros, tomando si queremos esta frase en sentido literal.
Un cazatalentos (headhunters) situado profesionalmente en la cúspide de una gran empresa no gana lo suficiente para mantener su generoso tren de vida y se ayuda económicamente como ladrón de obras de arte en su tiempo libre´
Le espera una aventura imprevista y kafkiana cuando conoce a un colega sueco que se quiere instalar en su país y le pide que le ayude a colocarse en su empresa. A partir de ese momento su vida se vera desbordada y los peligros y las sorpresas más inesperadas pondrán a prueba su capacidad de supervivencia.
Con Alfrded Hichtcock como referente (Con la muerte en los talones, Atrapa a un ladrón) además de algunos toques polanskianos el director, junto con unos actores muy eficientes (de nombres y ortografía imposibles, no me voy a molestar en deletrearlos) elaboran un complicado rompecabezas en el que encajar las piezas para hacerse con la verdad se convierte en tarea inútil pues la historia va de giro en giro echando por tierra cualquier deducción que podamos hacer.
Sus virtudes están en conseguir que una historia tan rocambolesca y poco verosímil acabe convenciéndonos y conseguir que participemos de las peripecias y aventuras del agobiado protagonista obviando las reglas de la lógica y creyéndonos todo lo que vemos. Esa esa es la grandeza del cine.

Estamos ante un “divertimento” inteligente e impecable mente filmado. Una película de suspense que convencerá a los amantes del género que cuida mucho que no queden demasiados cabos sueltos a la hora de encajar el puzzle y todo lo que hayamos ido viendo no se venga estrepitosamente abajo en su resolución final. Y, algo muy importante no se olvida de rebajar la alta tensión de muchas secuencias aderezándolas con sutil e inteligente sentido del humor. Recomendable.

Calificación: ***

2/9/12

TO THE WONDER: Terrence Malick en Venecia



A Terrence Malick le quitan por fin la careta

El pase de "To the wonder" por el festival de Venecia se está saldando con las opiniones más demoledoras hacia el cine de Terrence Malick, hasta ahora un "genio" intocable, al que criticar era poco menos que un sacrilegio.
Por fin la crítica acepta por unanimidad que Malick es uno de los cienastas más pretenciosos que ha dado el cine. Su anterior película, "El árbol de la vida", ya mostraba de forma evidente esa irreflenable tendencia ascendente de Malick para solemnizar su discurso con grandes mensajes metafísicos y morales que en "To the wonder" parece que lleva al límite de lo grotesco.
 Habrá que verla para poder opinar. Pero a quien esto escribe seguro que no le va a hacer cambiar esta visión del cineasta americano que ya expresaba en la (¿crítica?) de "El árbol de la vida" o, mejor dicho, en las respuestas a las opiniones de los lectores de El Blog de Scotty".