12/1/11

Premios Goya 2011


A propósito de los próximos premios Goya


Como buen amante del cine en general y del cine español en particular, El Blog de Scotty está generosamente nutrido con comentarios de las películas que han sido seleccionadas como finalistas a los premios Goya. Scotty esta bastante de acuerdo con esta selección y con los apartados en los que cada película va a competir por el máximo galardón del cine español. Los Goya están ganando en prestigio año a año, no sólo en España o Latinoamérica. El Goya a la mejor película europea es un trofeo cada vez más valorado por los países del Continente y en toda Europa se hacen eco de nuestros premios.

A los premios del Cine Europeo, los César franceses, los David de Donatello italianos, los Bundesfilmpreis del cine alemán, o los premios Bafta del cine británico, se unieron hace ya veinticinco años nuestros premios Goya. Lo hicieron tímidamente y, tras un recorrido en los que no faltan altibajos de popularidad, tensiones entre los miembros que hicieron peligrar su continuidad, o momentos de confrontación de naturaleza política que empañaron su verdadera esencia, premiar el cine y nada más que el cine sin entrar en cuestiones colaterales, los Goya llegan al año 2011 plenos de vitalidad y de salud.

Foto: Juan Carlos Soler

La llegada a la presidencia de Álex de la Iglesia supuso hace dos años una inflexión en positivo, y en tan escaso periodo de tiempo se ha conseguido que los premios Goya se encuentren en su etapa más prestigiosa y popular. El golpe de efecto conseguido en la pasada edición logrando el regreso a la Academia de uno de sus dos hijos pródigos más ilustres, Pedro Almodóvar, hace concebir esperanzas de que este año surja de nuevo la sorpresa y podamos ver entre nuestros queridos cineastas la presencia de José Luis Garci. Garci debería considerar la conveniencia de olvidar rencillas, rencores o enfrentamientos pasados y echar pelillos a la mar. El cine español lo necesita integrado en su engranaje y no de out sider. La industria saldría ganando y el público, nosotros, nos sentiríamos felices de ver a los hacedores de nuestro cine unidos como una piña, enpiñados (perdón empeñados) en hacernos la vida un poquito más feliz con sus fabulaciones, y luchando juntos porque nuestro cine vaya creciendo en calidad y prestigio y vaya ganando mercado y popularidad internacional.

A continuación pongo los comentarios de las películas nominadas que han sido publicados en El Blog de Scotty. Sólo hay que pinchar los enlaces (títulos) debajo de cada cartel para poder leerlos.

Las bandas sonoras nominadas las podemos oír en el MIxPod.


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Balada triste de trompeta




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Pájaros de papel
El gran Vázquez

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El escritor

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10/1/11

También la lluvia

Descubriendo América

Elegida para representar a España en la pre selección para optar al Oscar, También la lluvia ha dejado en la cuneta a Celda 211, una apuesta, a mi entender, quizás más convencional, pero también más efectiva a la hora de convencer a los americanos. Seguramente para descartar la película de Daniel Monzón habrá pesado el hecho de que ya el año pasado arrasara en los Goya, los académicos la consideraran ya “quemada”, y apostaran por algo de la nueva hornada. Y de paso, facilitar que cuantas más películas y más cineastas sean promocionados en eventos y festivales de todo tipo, más publicidad habrá para nuestro cine y para nuestras películas. Me parece estupendo. Obvio (y apruebo) el descarte de Lope de la terna finalista, pues me parece una película insignificante que a mi juicio no debió haber estado en ella.


También la lluvia es una película sumamente interesante que se encuadra en el genero que podríamos denominar de “cine dentro del cine” ya que va de las vicisitudes de rodaje de una película y de las influencias que este hecho va a acarrear a las personas involucradas en el mismo. Recordemos que de eso van películas como Cautivos del mal (1952, Vicente Minnelli), Dos semanas en otra ciudad ( 1962 Vicente Minnelli,) o La noche americana (1973, Fracois Truffaut), por citar solo tres de las más representativas. Curiosamente la película de Truffaut fue Oscar a la mejor película de habla no inglesa.


Pero si las tres películas citadas hablaban en un segundo termino de las vanidades, ambiciones, falta de escrúpulos y otras mezquindades, además del egocentrismo de los hacedores de películas, También la lluvia adopta un discurso decididamente social, político e ideológico, como era de esperar una vez percatados de que se trata de un guión del inglés Paul Laverty. Laverty es seguramente el cineasta en activo más politizado y comprometido con cierta forma de lucha reivindicativa desde la pantalla, siempre en constante denuncia de las injusticias que las clases dominantes y los políticos perpetran contra los estratos sociales más débiles.

Laverty tiene en el director Ken Loach un gran aliado para expandir su discurso, con él siempre a trabajado codo con codo. Pero en También la lluvia todo queda en casa y quien dirige su nuevo guión es su propia compañera sentimental, la española Icíar Bollaín con la que, como no podía ser de otra forma, guarda una gran afinidad ideológica, además de similares puntos de vista sobre el mundo en que vivimos. En definitiva, sus combativos planteamientos sobre la sociedad en que nos desenvolvemos, coinciden, desarrollándolos ambos desde un visión política progresista y radical.

En También la lluvia asistimos al rodaje de una película sobre los albores de la colonización americana. La llevada a cabo por los conquistadores españoles, con sus métodos sanguinarios de explotación indígena y de imposición de la fe cristiana a machamartllo. La crueldad de los soldados y el fanatismo despiadado de los representantes de la Iglesia contra los aborígenes, apenas encuentran oposición en una población que no conoce las mezquindades de “la civilización". Así, el Almirante Colón (en sus segundo viaje a las Indias con la bendición de los Reyes Católicos) y sus expeditivos y crueles métodos de conquista son inútilmente contestados por algún aislado representante de la Iglesia como Fray Bartolomé de las Casas o Fray Antonio Montesinos.


La crueldad y la imposición del terror como métodos de sometimiento, no impiden que afloren la rebeldía y la dignidad de los pacíficos habitantes de las nuevas tierras, a través del surgimiento de algún que otro cabecilla rebelde, pese a que el destino final de los indígenas sea el de todos conocido. Laverty y Bollaín ponen en el mismo plano de realismo y de importancia, la película que ruedan sus personajes "reales" En realidad También la lluvia cuenta dos historias paralelas, separadas por quinientos años, pero que exponen la misma problemática. En el fondo, todo sigue más o menos igual para el pueblo indígena.


También la lluvia tiene el gran acierto de yuxtaponer aquellos hechos históricos con los que ocurren precisamente en el momento del rodaje de la película en el pueblo boliviano de Cochabamba, justo en pleno epicentro de la llamada Guerra del Agua que tuvo lugar en 1990 cuando se quiso imponer a los habitantes de la región una subida del precio de la misma absolutamente abusivo llevado a cabo por oscuros intereses políticos y económicos.


La rebelión de los indígenas, que causaron graves problemas sociales y políticos al país andino, su situación de dependencia y explotación por las grandes multinacionales, abandonados por sus propios representantes políticos, sirve de contraste con el argumento de la película que se rueda, poniéndose en evidencia que muy pocas cosas han cambiado desde la llegada de los españoles al Continente.

La toma de conciencia del equipo de rodaje, con especial relevancia del productor de la película (Luis Tosar) va tomando cuerpo a lo largo de unos hechos, la revuelta social indígena, en los que ellos mismos actúan y se comportan como explotadores de una población desprotegida y manipulable. Esa toma de conciencia les hace reaccionar y tomar partido.


Como todo el cine que lleva la firma Laverty, la fuerte carga de denuncia social lleva implícita ramalazos de demagogia y maniqueísmo que, cuando está dirigido por Ken Loach, son elementos neutralizados por el dominio del lenguaje cinematográfico del director de Mi nombre es Joe. Con Icíar Bollaín las cosas no son tan convincentes y la película adolece de demasiados momentos donde el panfleto asoma las orejas desestabilizando una película con momentos realmente impresionantes, de gran fuerza expresiva y emotiva. Casi siempre conseguidos en las secuencias de lo que podríamos llamar la parte de "cine dentro del cine".


Es la película que vemos dentro de la película lo que más interesa y lo que más conmueve, a pesar de momentos tan intensos y de gran autenticidad como la conversación del director y el productor de la misma ( Gael García Bernal y Luis Tosar) con e alcalde de Cochabamba, donde queda reveladoreamente meridiana la correspondencia entre la realidad y la ficción de todo lo nos muestra la película.


Curioso cartel en el que vemos a Belén Rueda, en un papel que finalmente hizo Cassandra Cianguerotti.

P.D. Quisiera hacer mención del trabajo de un actor boliviano, Juan Carlos Aduviri, que interpreta de forma fascinante a un cabecilla indígena que salta de la película que se rueda dentro la película, a la realidad actual que retrata la película. Hace un personaje que sigue “vivo” desde la llegada de los conquistadores, intacto, vigente, dispuesto quinientos años después a seguir la lucha por la dignidad de un pueblo permanentemente desposeído y explotado. No tengo dudas de que será nominado al Goya como mejor actor revelación o secundario. También la lluvia es sin duda una película que merece la pena ver.

Calificación: ***

7/1/11

El péndulo de la muerte (Pedazo de Cartel XI)


Cartel Fin de Semana

¿Al cartel de qué película pertenece este "pedazo de cartel"?

Año Nuevo, Pedazo de Cartel nuevo. El contador se pone a cero.

Pista UNO. ¡En qué mala hora se me ocurrió venir a España!. Pero la sangre tira mucho...

Pista DOS: Se creerá ese tal Baxter que solo a él le pasan estas cosas. ¡Pero si a mi me ocurrió muchos años antes! Y la putada me la hicieron a la primera y no a la quinta, como a él.

Pista TRES: No me molesta la luna llena, ¡pero la media luna es que me da pavor!.

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Enhorabuena a:

David, Lughnasad, Mr. Lombreeze, Miquel Zueras, Pepe del Mongó, Jack, Anro, Crowley, Ricard, Cine Club Hexágono-Nájera, Ohoru, Pepe Cahiers.

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Parar el MIxPod para ver los vídeos.

Advertencia: el segundo vídeo no es apto para estómagos sensibles. No está permitido insertar, pero es muy conveniente verlo copiando la url.



http://www.youtube.com/watch?v=AKVstQLFPHM&feature=related

3/1/11

Debra Paget

La exótica de ojos esmeralda

Debra Paget llegó al cine empujada por una madre cuyo sueño era que su preciosa niña llegara a ser una gran estrella del cine. Ella nunca pareció estar demasiado interesada en el mundillo artístico y su meta frustrada fue ser una vulgar ama de casa con un hogar y un marido al que cuidar.
  • Al final lo consiguió. Pero para entonces ya había logrado complacer a mamá triunfando a lo grande como artista. Su carrera duraría unos quince años, poco tiempo, pero fue ella la que decidió dejarlo.
  • Justo con esa edad, quince años, la mamá de la futura artista consiguió que la niña accediera presentarse a un concurso de caras nuevas auspiciado por la Twenty Century Fox. Concurso que, por supuesto, ganó sin dificultad.
  • Nada extraño, pues la belleza de Debra Paget puede considerarse legendaria y, aunque no circulen demasiadas fotos de cuando era niña, bastan las de sus primeras películas, en la que todavía quedaban vestigios de una infancia prematuramente cercenada por la impaciencia materna de contar con una hija que saliera en el cine.
  • Nacida en Denver en 1933, Debra Paget debuta en la pantalla en 1948 con Una vida marcada, de Robert Siodmak, película de gansters considerada una de las obras cumbres del género. Lo hacía en el papel de una linda adolescente italoamericana.
  • Curiosamente, en su siguiente película, Odio entre hermanos (1949) de Joseph L. Mankiewizk, hace un papel casi idéntico en otra de las obras cumbres del director de Cleopatra.

  • Pero en 1950, ya con 17 añitos, los productores consideran que está preparada para lucir sus encantos y encandilar al público masculino.

  • Siempre flanqueada por la omnipresente presencia y administración materna, acepta (acepta mamá que interprete) el papel de india en el western Flecha rota., dirigido por Delmer Daves.
  • Considerado el primer western que se posiciona de parte de los indios y su causa, interviene junto a James Stewart, que inicia su sólida y abundante participación en el género, y junto a Jeff Chandler que aquí interpreta al jefe apache Cochise, personaje histórico que repetiría en más de una ocasión.
  • Su siguiente trabajo es una película de piratas, La mujer pirata (1951) de Jacques Tourneur. La mujer pirata era una hiperactiva e imposiblemente masculinizada Jean Peters.
  • Ella, la novia de un bucanero, tendrá que competir con la Peters y con el repentino interés de la señorita pirata por los hombres al enamorarse de su chico.

  • La belleza de Debra Paget, adecuadísima para encarnar a las féminas de las más diversas etnias, le sirve para que, ese mismo año, sea Delmer Daves el que la elija para trabajar con él otra vez en una nueva versión de Ave del Paraíso, un clásico del año 1932 dirigido por King Vidor e interpretado por la mexicana Dolores del Río.

  • Aquí es una bellísima nativa de una isla perdida en los mares del sur donde una erupción volcánica la lleva a los brazos de un aventurero interpretado por Louis Jourdan, por entonces considerado según una encuesta entre las féminas americanas el paradigma de la belleza masculina.
  • De nuevo trabaja junto Jeff Chandler, que también hace de nativo, y que se interpondrá entre ambos para impedir que sus amores interraciales con el apuesto extranjero lleguen a buen puerto.

  • La película fue un enorme éxito gracias a los espectaculares paisajes, al technicolor y a la generosa exhibición de belleza física desplegada por ambos sexos.
  • Por supuesto, Debra Paget acaparó todas las miradas: la de los hombres, que la desearon, y la de las mujeres, que envidiaron su belleza, queriendo vivir sus exóticas aventuras en la pantalla.

  • El cinemascope y el technicolor de los años cincuenta vieron en ella, como en tantas otras bellezas de su estilo, filón para llenar de sensualidad el enorme rectángulo recién inventado que se abría frente a las plateas.
  • Le toca pasar por producciones en la que tenía que lucir su palmito y sus deslumbrantes ojos verdes en primerísimos planos, y poco más, en Bellezas por casar, Los miserables, El príncipe Valiente, Demetrius y los gladiadores, hasta llegar a otro de sus papeles emblemáticos.

En 1955 es elegida por Cecil B. De Mille para encarnar a a la dulce Lilia, con la que cautivó a todo tipo de públicos, en el espectacular remake de Lo Diez Mandamientos, historia que el propio De Mille ya había filmado en 1923.


Con 22 años ha llegado al cénit de su belleza, pero sus siguientes películas no son grandes éxitos. Requerida antes por su físico y su fotogenia que por sus cualidades interpretativas, interviene en Al borde del río (1957) de Allan Dawn, con Ray Milland y Antony Quinn.


Se trata de un western en el que es la esposa del primero, un atrador de bancos. El conflicto se crea al enamorarse de ella el guía al que han contratado para huir de México tras un atraco, El guía es Anthony Quinn.


Al año siguiente interviene en una extrañísima versión de la novela de Julio Verne De la tierra a la luna, ambientada en la Guerra de Secesión, dirigida por Byron Haskin.


En De la tierra a la luna Joseph Cotten es el tripulante de un cohete con destino a la luna que es propulsado por una fuente de energía inventada por un científico algo loco, que le acompaña en el viaje (George Sanders) junto a su bella hija. Por supuesto, la hija no es otra que Debra Paget.


En 1959 vuelve con fuerza al imaginario erótico de medio mundo con las espléndidas y espectaculares cintas de aventuras El tigre de Esnapur y La tumba india, de las que ya hemos hablado en el blog (pinchar enlace) , un díptico dirigido por el gran Fritz Lang, con el que el director de Metrópolis dijo adiós al cine para siempre. En estas películas interpreta dos sensuales danzas indúes que dejaron sin habla al público masculino.


A ella le quedaba muy poco para tomar la misma decisión ya que después de rodar en 1962 El palacio de los espíritus, una película de la serie sobre Edgar Allan Poe que llevaba a cabo por entonces Roger Corman. Tras finalizar el rodaje de esta película, Debra Paget se retiró del cine.


Tenía veintinueve años y, ya liberada de la influencia materna, decidió dedicarse a su verdadera vocación, la de esposa. En 1964 se casó con un magnate del petróleo al que se dedicó en cuerpo y alma a plancharle las camisas y ponerle las pantuflas cuando llegaba a casa.


Antes, en 1958, había estado casada con el actor David Street, en una unión que duró menos de un año, y con el el director de cine Budd Boetticher con el que contrajo matrimonio en 1960. Sólo se mantuvieron juntos un mes escaso.


En la actualidad vive en Houston y sólo se ha prestado a ponerse ante las cámaras para alguna que otra esporádica entrevista en la televisión.