
La mujer más guapa del mundo
Vamos a recordar ahora a Gina Lollobrigida, una de las actrices más populares de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado.

Agrupada en el atajo de maggioratas que arrasaron en la cinematografía italiana por aquellos años, “la Lollo” -como llegó a ser conocida por el público, que solucionaba así la larga y dificultosa pronunciación de su apellido- acabó haciendo carrera internacional gracias al interés que el cine americano prestó a ese grupo de bellezas que llenaban las películas italianas de erotismo y sensualidad.

El grupo estaba formado entre otras además de por la Lollo, por Sofía Loren, Claudia Cardinale, Virna Lisi, Gianna María Canale, Silva Koscina, Elsa Martinelli, Lucía Bosé, Anita Ekberg, Silvana Pampanini y un largo etcétera.

Casi todas procedían de los concursos de belleza, entonces un trampolín seguro para conseguir el estrellato cinematográfico. Naturalmente, para que las consideraran actrices deberían demostrar otras cualidades además de poseer un físico espectacular.

Pero el paso más importante, el de ponerse en primera fila de exposición para que los buscadores de de estrellas cinematográficas se fijaran en ellas, ya estaba dado. El año 1947 fue especialmente productivo en cuanto a aportaciones de guapas procedentes de los concursos de belleza.

El de Miss Italia fue ganado ese año por Lucía Bosé, quedando como primera y segunda damas de honor Gianna María Canale y Gina Lollobrigida. Las tres hicieron carrera en el cine si bien fue Gina Lollobrigida la que más fama alcanzó y cuya carrera se prolongó en el tiempo.

No sabemos hasta donde hubiera llegado la guapísima y buena actriz Lucía Bosé puesto que lo abandonó todo para dedicarse a aguantar las infidelidades del torero español Luis Miguel Dominguín, con el que se casó, y para convertirse en la abnegada madre de los hijos que éste le dio.

Por su parte, Gianna maría Canale hizo una discreta carrera cinematográfica especializándose en el género péplum donde fue la reina del las túnicas, de los generosos escotes y de las melenas colas de caballo adornadas con los más variopintos modelos de diademas y coronas. Pero cuando el género se fue a pique, la Canale desapreció de las pantallas.

Gina Lollobrigida supo adaptarse a los cambios y a las modas y, junto a Sofía Loren, fue el paradigma de las bersaglieras que evolucionaron de rústicas italianas a sofisticadas estrellas de Hollywood y acabó instalándose en el cine americano interviniendo en varias de las películas más taquilleras de aquellos años.

Su carrera americana empezó en el año 1951, cuando ya había interpretado papeles más o menos significativos en varias películas de su país. En Francia rodó en el año 1951 Fanfan el invencible, una película de época dirigida por el entonces prestigioso director Christan Jaque.

Puede decirse que es aquí donde comienza el meteórico ascenso de la Lollo, pues en ella se fija nada menos que el magnate americano del cine Howard Hughes que se interesa por ella y la requiere para lanzarla en los Estados Unidos.

Las negociaciones no llegaron a buen puerto hasta varios años después, pero en el 51 Gina triunfa a lo grande una película que acababa de rodar en su país y por la que nadie había apostado demasiado.

Pan, amor y fantasía (Luigi Comencini) se convirtió en un gran éxito internacional en el que Gina Lolobrigida era la típica italiana rural tosca y asilvestrada que, inconsciente de sus encantos, los despliega de forma natural y espontánea con la inestimable ayuda de un vestuario compuesto esencialmente por harapos.

En Pan, amor y fantasía era una campesina que iba despertando la libido de todo varón con el que se cruzaba, en especial la de un carabinieri viejo verde que interpretaba con especial encanto el actor/director Vittorio de Sica. Tal fue el éxito de la película, que tuvo varias secuelas y hasta Sofía Loren acabó imitándola.

Hay que decir que a España también llegó la fiebre de panes, amores y otras coletillas, convirtiendo a Carmen Sevilla en la menos ilustre de las protagonista de la saga en la que se llamó Pan amor y Andalucía.

Pero fue con una de estas secuelas, Pan, amor y celos, con la que Gina empezó a llamar de nuevo la atención del cine americano, aunque ya había intervenido en ese país en un film que apenas se vio pero que con el tiempo fue reivindicado como una obra maestra: me refiero a La burla del diablo, del director John Huston.

Sin duda Hollywood vio infinitas posibilidades detrás de las turgencias que se podían entrever tras los harapos de la popolona y en 1955 rueda su primera película ya instalada como una gran estrella del cine americano. Nada de harapos en Hollywood.

Allí le reservaban un papel por el que suspiraban infinidad de actrices ya instaladas en el estrellato. Nos referimos a La mujer más guapa del mundo (1955) de Robert Z. Leonard, que la convirtió en toda una sensación a nivel mundial. En ella interpretava a la gran soprano italiana Lina Cavalieri. Desde entonces y durante años a la ex bersagliera se la conoció como “la mujer más guapa del mundo".

Entre los grandes éxitos de la Lollo en el cine americano merece citarse Trapecio (1956) de Carol Red, junto a Burt Lancaster y Tony Curtis, Desnuda frente al mundo (1961) de un tal Ronald McDougal, que quizás sea la película donde más sensual apareció y donde hacía un personaje primo hermano del de Liz Taylor en La mujer marcada, luciendo un look casi calcado.

Otro de sus grandes éxitos fue la comedia Cuando llegue septiembre, junto a Rock Hudson -los dos en plenas facultades físicas-, que también se convirtió en uno de los grandes éxitos de la comedia americana de los 60.

En 1973, cuando ya era evidente que habían pasado sus mejores años, dejó el cine para dedicarse a la fotografía donde también cosecho un gran éxito y prestigio. Antes de retirarse definitivamente del cine intervino en producciones europeas de segundo orden como en las españolas El hombre de Río Malo (1971) un spaguetti western dirigido por Eugenio Martín o en No encontré rosas para mi madre (1972) de Rovira Veleta.

En 1984 aceptó intervenir en la serie Falcon Crest pero su retorno ante las cámaras no tuvo continuidad. Hoy, a los 84 años cumplidos, está retirada de toda actividad… aunque todavía le quedan fuerzas para los romances, como el que hace muy poquitos años tuvo con un joven empresario español.

Ella siempre dijo que nunca quiso ser actriz y que su sueño de juventud era ser escultora. El concurso de miss Italia la derivó por otros caminos en los que se encontró atrapada entre romances sinceros y amantes ocasionales. Una vida que no la satisfizo. Estuvo casada durante años con un famoso cirujano esloveno llamado Milko Skofic.

En 1995 colaboró con otras grandes estrellas en una especie de homenaje al cine dirigido por la francesa Agnés Varda y en 1997 hizo su último cameo hasta la fecha en la película XXL, junto a Gérard Depardieu.
(Las fotografías no están necesariamente clasificadas. Los comentarios a las mismas los dejo a la capacidad de cada cual que las contemple)