El chico que fue Jesucristo
Después de tanta chica guapa, vamos a darnos un descanso, que andamos con la respiración entrecortada tras la entrada a Janet Leigh, y dediquemos esta entrada a un caballero.

Las que van a contener la espiración ahora serán las damas, pues vamos a hablar (y a ver fotos) de
Jeffrey Hunter, un actor que en los años cincuenta y sesenta disfrutó de una gran popularidad.
Por desgracia, falleció cuando sólo tenía 42 años a causa de un tonto accidente doméstico, cuando su carrera en el cine había decaído y empezaba una emergente etapa en televisión.
Andaba por su casa de Los Ángeles haciendo tareas domésticas y parece ser que se subió a una silla a colgar un cuadro, con tan mala fortuna que se mareó y cayó al suelo golpeándose mortalmente en la cabeza.
El fatal accidente ocurrió en 1969 . Por entonces su popularidad y su carrera andaban casi por los suelos (perdón por la metáfora, que me ha salido involuntariamente) e intentaba abrirse camino en la televisión.
Sus últimas películas dejaban mucho que desear , si se comparaban con las grandes obras maestras en que había intervenido con anterioridad.
Jeffrey Hunter nació en Nueva Orleans en el año 1926 y comenzó a trabajar en la radio desde muy joven.
Con veinte años se trasladó a Los Ángles donde conoció a la actriz Bárbara Rush con la que contrajo matrimonio.
Tenía 24 años cuando la Fox le echó el ojo en una de las habituales fiestas a las que acudía con su esposa y le hizo un contrato para que, además de su buena voz, aprovechara su evidente apostura. Tras las oportunas clases de interpretación y las pruebas pertinentes debutó en la gran pantalla en 1950 en la película Julio César.
No tardó en llamar la atención de las chicas y pronto los fotocromos con su cara adornaban las carpetas de las colegialas al lado de otros guapos de la productora como Robert Wagner (con el que trabajaría en alguna película) o Richard Egan, que eran las grandes apuestas de la Fox.
Jeffrey Hunter no obstante se diferenció muy pronto de sus compañeros y consiguió papeles de más enjundia.
Tras rodar un buen puñado de películas, de las cuales llagaron a España Luchas submarinas (1951), Bellezas por casar, Un grito en el pantano (1952) o Tierra de violencia (1956). En ese mismo año. es requerido por John Ford para interpretar al cowboy joven de Centauros del desierto.
Ford quedó tan contento con él que lo requirió dos veces más: para hacer de periodista en El último hurra (1958) y de militar en El sargento negro (1960).
Antes había interpretado Héroes de hierro (1956), Un beso antes de morir (1956), Una pistola para un cobarde (1957), La verdadera historia de Jesse James (1957) y Más fuerte que la vida (1957).
Tras rodar con el maestro el western, intervino en La última fuga (1961) un policíaco dirigido por el actor Edmund O`Brien. Nicholas Ray, con el que ya había trabajado en La verdadera historia de Jesse James, lo requirió de nuevo para rodar en España la superproducción de Samuel Broston Rey de reyes (1961) con un reparto estelar en el que figuraba Carmen Sevilla como María Magdalena.
En Rey de reyes interpretó a Jesús de Nazareth con un aliento épico que cautivó al público, siendo recordado como uno de los mejores intérpretes de Jesucristo que ha dado el cine.
La película fue un gran éxito y su interpretación la más celebrada de su carera. Pero a partir de ella sus cometidos fueron cada vez más mediocres y su popularidad decayó.
Antes de ser absorbido por el cine de serie B europeo le quedó tiempo de rodar algún título de interés como El último superviviente (1962) o El día más largo (1962).

En 1963 es el protagonista del
peplum Oro para el César y este título, que lo trajo de nuevo a Europa, supuso el comienzo definitivo de su declive.
A falta de ofertas mejores, se apuntó al spaguetti western e intervino en Joaquín Murrieta, rodado en España (1964). Aquí se quedó para seguir bajando un peldaño más en su carrera al intervenir en una comedia española con lo “sobrenatural” de por medio que se tituló Una bruja sin escoba.

Volvió de nuevo a
Hollywood para intervenir en
Guía para el hombre casado (1967), pero regresó otra vez a Europa para continuar con el
spaguetti en
Joe Navidad (1967), la comedia
Cerveza para todos (1968),
Oeste sin fronteras (1968),
Súper Colt 38 (1969) y
¡Viva América! (1969).

1969 fue el año de su fatídico accidente casero. Había vuelto a Los Ángeles para iniciar su carrera en la televisión.

Tuvo un personaje fundamental (El capitán
Pike) en el episodio piloto de la que sería una de las series de televisión más exitosas de todos los tiempos: la mítica
Star Trek.
Hoy casi nadie se acuerda de Jeffrey Hunter y, quizás, cuando las nuevas generaciones vean Centauros del desierto se pregunten, como mucho, que quién era es chico que hacía de sobrino de Ethan/Wayne en la gran película de John Ford.