9/3/11

La residencia

Cine Nostalgia: Terror en el internado

Realizada en el año 1969, La residencia fue la consecuencia lógica de la trayectoria de su director, Narciso Ibáñez Serrador, que arrastraba una fructífera y apasionarte carrera en la televisión (en la televisión española), a la que estaba dando días de gloria con programas y series de una gran calidad formal y artística.

Vamos a obviar hablar aquí de sus programas de entretenimiento como Un dos tres, o didácticos como Waku Waku, pues de lo que se trata es de detenernos un poco en su debut en la pantalla grande al amparo de su capacidad demostrada en la televisión para dirigir historias, en especial las de terror.

En 1966 Ibáñez Serrador acometió la realización de la serie Historias para no dormir, basada en las Historias extraordinarias de Edgar Allan Poe. Su éxito fue tal que la serie no sólo tuvo repercusión es España, sino que llamó la atención en cantidad de países europeos donde fue acogida con la misma expectación que en España.

Que los productores le dieran carta blanca para que dirigiera su primera película estaba cantado. La única condición que se le pedía es que fuera una película de terror, con ambiciones para conquistar el mercado de fuera de nuestras fronteras,. Ibáñez Serrador se mostró, por supuesto, encantado.

El resultado fue La residencia, un impecable ejercicio de estilo que tenía como referente su propia serie sobre Poe, pero también a las películas góticas de la Hammer, la famosa productora inglesa de cine de terror.

Sin embargo, el guión de La residencia presenta otras connotaciones de naturaleza más ambiciosa y no se limita recrear una película “de género” ya que se impregna de referencias y guiños que remiten a otras obras y a autores de prestigio.


Así, podemos detectar en La residencia influencias de escritora Daphne du Maurier o de cineastas como Alfred Hitchcock. No en vano, escritora y cineasta son responsables de películas como Posada Jamaica o Rebeca. La influencia de estas dos obras maestras son evidentes en La residencia.

De Hitchcock podemos detectar otras influencias. Quizás la más determinante sea la de Psicosis (1960), con cuyo argumento hay grandes coincidencias. Pero Ibáñez Serrador va más allá a la hora de sugerir subtramas y en La residencia, una película realmente osada para la España de finales de los sesenta, temas como el lesbianismo, el incesto, el sado masoquismo o la necrofilia, están muy presentes.

Una de sus virtudes es que, pese a lo truculento de su argumento, no encontramos los excesos visuales al estilo de, por ejemplo, Darío Aregento o Mario Bava (el giallo en general) que por esos años estaba en pleno apogeo yen toda película de terror que se preciara tenía que correr la sangre a borbotones. Esos excesos, en La residencia, se evitan. Ibáñez Serrador quiere (y consigue) hacer un tipo de cine más ambicioso. Su meta es conquistar el mercado internacional no sólo en lo taquillero sino que quiere ser reconocido también fuera de España como un autor.

De ahí que la película tenga una ambientación imprecisa y que no se detecte dónde transcurre la trama, que podría pasar e cualquier lugar de Europa. Prueba evidente de esa vocación internacional es el reparto, encabezado por la fantástica Lilli Palmer y el jovencito (entonces muy de moda por películas como Ludwing, de Luchino Visconti, entre otras) John Moulder Brown.

Durante muchos años, La residencia fue la película más taquillera del cine español. Sorprende que Narciso Ibáñez Serrador no tuviera una carrera continuada en el cine y, tras rodar su siguiente película, la no menos extraordinaria ¿Quién puede matar a un niño?, nunca más volvió a dirigir cine.

La película de Ibáñez Serrador tuvo el honor de ser parodiada: prueba innegable de su gran popularidad.

A continuación, reproduzco el texto del programa de mano que con ocasión del estreno de La residencia, se entregaba en taquilla al futuro espectador. Una práctica, por desgracia, hoy en desuso.

Tras quince años de dirigir televisión realizo mi primera película. Todo fue puesto en mis manos: elección del tema, elenco, un equipo de magníficos profesionales con los que -si continúo haciendo cine- desearía rodar siempre, semanas de rodaje, medios de producción. Todo. Todo me fue otorgado. Pero también una consigna: “hagamos una película que pueda ser vendida al extranjero”. ¡Ahí es nada! Sé que, por considerarse que mis programas de televisión se apartan un poco de los normales, muchos esperarían encontrar en La residencia formas nuevas, inconformismo, rupturas de viejos moldes... Lamento desilusionarles: nada de eso hay en mi película. Mi propósito fue que, a lo largo de sus tres mil y pico metros, el público olvide que tras la cámara hay un director. He querido narrar el tema de forma correcta, hasta clásica, en el sentido peyorativo con el que hoy se habla de clasicismo en el cine. En una palabra: con ésta, mi primera película,intento adjudicarme el honroso calificativo de profesional. En cuanto al guión, mi fiel y eterno colaborador Luis Peñafiel, basándose en un relato de Juan Tébar, decidió esta vez que el terror y el suspense sirviesen sólo de telón de fondo a una serie de planteamientos psicológicos, con la intención de que La residencia fuese algo más que una película de miedo. Sé que pongo en juego quince años de televisión. Tengo miedo y dudas y nervios. Puede que continúe haciendo cine, no lo sé. Depende de muchos factores. Ocurra lo que ocurra, quiero agradecer a Anabel Films, S.A., toda la confianza que en mí depositó; la oportunidad de haber trabajado junto a Gómez y Mahnahen Velasco; de haber terminado de descubrir a Cristina Galbó, Maribel Martín, Teresa Hurtado, Conchita Paredes y todas las demás chicas españolas; de ser responsable de que Mary Maude y Pauline Challenor -las dos chicas inglesas- debutasen en el cine, y sobre todo, de contar hoy con la amistad de Lilli Palmer, esa gran señora a la que siempre profesé una inmensa admiración”

7/3/11

Janet Leigh

El busto de Hollywood

Janet Leigh estará siempre asociada a su personaje de Marion Crane en Psicosis (1960). Su papel más emblemático y el que más fama le reportó le llegó paradógicamente cuando su estrella ya empezaba a declinar y su físico dejó de ser apto para encarnar a las virginales y voluptuosas heroínas que la llenaron de gloria en pleno apogeo del Cinemascope y el Technicolor.


Durante toda la década de los cincuenta, su etapa más esplendorosa, Janet Leigh alimentó el imaginario erótico de toda una generación de jovencitos, y no tan jovencitos, por sus papeles en un buen puñado de películas de aventuras, en las que lo que mejor lucía era un esplendoroso y turgente busto que a más de uno dejaba boquiabierto.


De hecho, a Janet Leigh la apodaron “el busto” y así era conocida dentro y fuera del mundillo cinematográfico.

Con una delantera capaz de cortar la respiración, la cámara se recreó en los abundantes planos medios que le dedicaban en cada una de las películas en las que intervenía. Retratarla “de cintura para arriba” era una constante en todas sus películas.


Janet Leigh era bellísima la miraras por donde la miraras, pero invariablemente, las miradas de todos los varones iban a parar siempre a su“sobresaliente” pechámen. Normal.... era lo primero que la cámara metía por los ojos al espectador.

Nacida en 1927 en la ciudad californiana de Merced, entró en el mundo del cine gracias a que su madre le enseñó unas fotos de la chica a la por entonces gran estrella de la pantalla, Norma Shearer que quedó impresionada por la belleza de la muchacha.


La Shearer, que en esos años era la reina de los estudios MGM gracias al descomunal éxito de su película Las zapatillas de cristal, la recomendó a sus directivos augurándole un brillante porvenir en la Metro y, de paso, aportando suculentos dividendos a la productora.


No se equivocó, y Janet Leigh se convirtió muy pronto en imprescindible en las películas más taquilleras de los estudios, generalmente films de aventuras a pleno Cinemascope y rutilante Technicolor.

Tras rodar un par de películas en papeles de transición, en 1949 es una de las protagonistas del gran éxito del año, Mujercitas, según la novela de Louisa Mary Alcott.


En ella tenía como compañera a otra jovencita, algo más experimentada, pero que, como a ella, la película lanzaría al estrellato: nada menos que Elizabeth Taylor.


Las acompañaron June Allyson y Margaret O´Brien, conformando un cuarteto de hermanitas victorianas de lo más empalagoso,

Ese mismo año rueda El Danubio rojo y La dinastía de los Forshite, que también funcionaron muy bien en taquilla. Por tanto, 1949 es su año gra año y a partir de ahí ya vendría todo rodado.

Pese a que la “mujercita” apuntaba maneras de actriz con talento, la Metro se empeñó en mantenerla en el grupo de sus chicas dulces y acarameladas, al lado de sosas de la talla de June Allison (con la que había trabajado en Mujercitas) o de Ann Blyith.


Con dos matrimonios a sus espaldas (Janet se casó por primera vez a los 15 años de edad), en 1951 contrajo matrimonio con Tony Curtis y la Metro vio un filón con el que explotar a tan encantadora pareja, dentro y fuera de la pantalla.


La Metro los ató bajo contrato: tenían la obligación de aparecer en los reportajes del estudio como la quintaesencia de la pareja ideal, representando los valores más rancios de la sociedad americana.

Jóvenes, hermosos y buenos chicos, Tony Curtis y Janet Leigh aguantaron un matrimonio no tan feliz como aparentaba, y alimentaron el estereotipo durante algunos años, pero al final acabaron divorciándose. Del matrimonio nacieron dos niñas que también llegarían a ser actrices: Kelly y Jamie Lee.

Mientras estuvieron juntos, el estudio los emparejó en películas de aventuras o comedias rosa como Coraza negra (1954), El gran Houdini ((1953) o Vacaciones sin novia (1959). Mientras, iba alternando una serie de películas de diversos géneros que la iban curtiendo por fin como un actriz a tener en cuenta.


Scaramouche (1952), Colorado Jim (1953), El príncipe Valiente (1954), Los vikingos (1958) o Sed de mal (1958) la obra maestra de Orson Welles con la que, por fin, consiguió que la consideraran como una actriz de talento.


Justo un año después Alfred Hitchcock le haría interpretar la que está considerada la secuencia más impactante de toda la historia del cine: la famosa ducha de Psicosis.


La película le reportó el mayor éxito de su carrera y una nominación al Oscar, pero también pesó sobre su futuro como una pesada losa.


Sus siguientes trabajos pretendían hacer olvidar al público, sin conseguirlo, su famosa ducha en Psicosis y así, en ¿Quién era esa chica? (1961), Un beso para Birdie, Ella y las otras (1963) o Tres en un sofá (1966) la hacen desfilar por alocadas comedias, con o sin números musicales, que no la llevaron demasiado lejos.

Sus papeles más “serios” tampoco relanzaron su carrera: El mensajero del miedo (1962), Esclavos del pecado (1966), Una mujer sin amor (1971), entre otras le dieron prestigio pero su carrera fue decayendo.


En 1979 rueda La niebla, trabajo que aceptó para dar su apoyo a una incipiente Jamie Lee Curtis, su hija, y se retira del cine. En 1998 vuelve cirunstancialmente e interviene en Halloween H20 para arropar de nuevo a Jamie Lee. Fue su última intervención ante las cámaras.


En Octubre de 2004, con 77 años cumplidos, falleció en su casa de Beverly Hills, rodeada de sus dos hijas, Kelly y Jamie Lee.

4/3/11

Pedazo de Cartel (IXX)


Cartel Fin de Semana

¿Al cartel de qué película pertenece este "pedazo de cartel?

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Pista UNO: A veces conecto con el más allá. (El personaje de Bardem habla con los muertos)

Pista DOS: Aquí la vida es muy dura. (La vida en los míseros y peligrosos bajos fondos de Barcelona)

Pista TRES: Pronto volaré con ellos. (Al protagonista le quedan meses de vida: las gaviotas del cartel, en la película, son una alegoría de las almas de los chinos -así las mira el protagonista-, cuyos cadáveres han arrojado al mar)

Si miramos el "pedazo de cartel" y miramos el MixPod, vemos el cartel entero mientras oímos la música de la película. Disculpad por mi "sadismo" jejej...

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Pequeños cambios en el juego:

1.- A partir de esta edición, los carteles que se escondan podrán ser, tanto los originales, como los de la distribución de la película en España.

2.- El horario de cerrar el juego será a partir de las 10 de la noche del domingo.

Gracias por la comprensión de todos.

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Enhorabuena a: Cinexim, Lillu, Rick Blaine, Cine Club Hexágono-Nájera, Kinski, Lughnasad.

3/3/11

Adiós a Jane Russell

El pasado día 28 de febrero falleció Jane Russell. Tenía 89 años. El Blog de Scotty ya le rindió su particular homenaje en el apartado Cinebiografías (Click) pero no quisiéramos pasar de largo ante este suceso que ha conmocionado a los aficionados al cine de todo el mundo. Jane Rusell será recordada no sólo por ser la morena que compitió con Marilyn en Los caballeros las prefieren rubias (...Pero se casan con las morenas, no lo olvidemos), o por su espectacular debut en un western, El forajido, hoy convertido en film de culto gracias a su explosiva presencia.

No hay mucho más que decir de lo que ya se dice en el post que en su momento le dedicamos y que podemos leer simplemente pinchando sobre las fotografías, o sobre este enlace

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El vídeo de más abajo resume perfectamente al personaje que le tocó interpretar a lo largo de toda su filmografía. Los hombres fueron para ella “hombres objeto”, en unos años en que a la mujer le tocaba ser siempre el objeto de los hombres.

Hasta siempre, Jane Russell.

Jane Russell antes y después.

Para ver el vídeo, para el MixPod